Había una vez una princesa, hija de un Rey (obvio) que con su ansias de poder y dinero se hizo de muchos enemigos, la mayoría de estos fuera de su reino.
Un día esta princesa fue de paseo a un lugar fuera (o casi) del reino de su padre. Como se imaginaran ella no viajo sola, todo un ejercito formado por los "mejores" soldados de su padre la acompaño para protegerla. No sea cosa que a algún ejercito enemigo se le ocurra raptarla, o lo que seria peor matarla.
Ese ejercito la custodiaba día y noche, controlaba cada uno de los lugares que ella visitaría antes de que ella llegaba.
A pesar de todos los recaudos tomados por la experta custodia del rey, un vulgar (aunque astuto) ladronzuelo despojo a la princesa de sus pertenencias con tal sutileza que ella (ni todo el ejercito que la custodiaba) se percato del hecho.
Al sur todo es posible...